Jue. Abr 30th, 2026

LIBRE Portal de Noticias

Noticias desde la Huasteca Potosina

Playeras rojas… A veces la justicia se vuelve injusticia

Ajustar texto

«Me metieron a la celda de castigo, oscura, sin sanitario; nos daban de comer en el suelo y claro que temía por mi vida… El sistema carcelario en México es de lo peor».

Libre Portal de Noticias

Ciudad Valles, San Luis Potosí.- Karina estudia la licenciatura en Derecho; eligió esa carrera porque su papá fue acusado de un delito que asegura no cometió, y busca ayudar a que nadie más pase por lo mismo. Hubo una riña en un ejido de Ciudad Valles, con saldo de una persona fallecida. Su papá estaba en el lugar y los policías lo detuvieron. No sirvieron las pruebas a su favor, porque la parte acusadora pudo comprar, dice, a supuestos testigos que lo señalaron como el autor principal. La familia no tuvo el poder económico que se necesitaba para defenderlo, dice, y ya recibió sentencia.

Desde hace unos años su hogar quedó incompleto, y el daño emocional en ella, sus hermanas y su mamá jamás será resarcido. «Solo esperamos la justicia divina, porque la de aquí no existe».

Hasta diciembre de 2025, en México había 256 mil 127 personas privadas de la libertad en centros penitenciarios. Por delitos del fuero común, 225 mil 507; del fuero federal 30 mil 620.

 

En San Luis Potosí hasta entonces la cifra era de 4 mil 587.
Los Centros de Reinserción Social con mayor población, el de La Pila, con 1,847 y el de Ciudad Valles con 640. Son datos del Cuaderno Mensual Estadístico Penitenciario de enero 2026 publicado por el gobierno federal.

De acuerdo a nota de El País en septiembre de 2025, en México había hasta entonces 102 mil 053 personas en la cárcel sin sentencia, alrededor del 40 por ciento total. «Las irregularidades en el proceso y una política penitenciaria equivocada tienen en la cárcel a muchos inocentes o personas que cometieron delitos menores», expresa.

LA VIDA TE PUEDE CAMBIAR DE UN MOMENTO A OTRO

«Adela» iba de prisa a la salida, tomando la mano de su hija de cinco años. Es de una comunidad indígena del municipio de San Antonio, y cada mes acude a visitar a su esposo que está interno por el delito de robo. «Es lo más que puedo venir, cada mes», dijo mostraba una sonrisa forzada.

Aún tengo en la mente esas escenas: la muchacha que corrió para abrazar a su pareja; el papá que dijo que solo dos veces al año visita a su joven hijo: en diciembre y en su cumpleaños, (era su cumpleaños y compartía con él ese domingo); la pareja de adultos mayores sacando la comida de esas bolsas transparentes para su hijo; el silbido del muchacho cuando vio a lo lejos a su papá, quién volteó para hacer el mismo sonido. Seguramente así se comunican en la calle o anunciaban su llegada a casa.

«Todos afuera han de decir que estamos aquí no por buenos, y muchos te van a decir que son inocentes pero es la realidad, muchos de ellos no hicieron nada o están aquí por detalles mínimos, por un domicilio que no coincidía, por ejemplo; lo más que he escuchado es que el fiscal o la fiscal se ensañó con ellos, que parece que les pagan más por cada persona que meten».

Es el relato de Jesús, un PPL, como ahora oficialmente se les identifica.
El librito de 6 x 10 que apenas cabe en su bolsillo lo ha ayudado a sobrellevar el encierro.
«Todos los días la leo, en eso me ocupo en la tarde, sí había leído la biblia pero aquí es diferente. He aprendido a orar, y aprovechamos cada que vienen los de las iglesias a dar pláticas y oraciones».

La vida te puede cambiar de un segundo a otro. Hoy estás haciendo tu rutina normal, pero mañana, por algún percance vial, por un malentendido, por alguna circunstancia, por estar en el momento incorrecto podrías estar en ese encierro, enfrentando a un sistema que a veces no tendrá piedad de ti, y acabará no solo con tu tranquilidad sino con la de toda tu familia.

«Por lo que me platican, antes estaba peor, antes no se necesitaban pruebas, solo un señalamiento o estar en el lugar equivocado. Aquí escuchas muchas historias tristes, hay personas en silla de ruedas, adultos mayores ya muy viejitos, hay uno que quedó ciego por los golpes que le dieron los ministeriales cuando lo detuvieron hace como diez años, hay muchos que andan en harapos porque nadie los viene a ver y no tienen como conseguir ropa, hay muchos que desde hace años nadie los visita».

Jesús dice que en la noche es cuando más recuerda a su madre fallecida hace menos de dos años. Ya se acostumbró a los focos que quedan prendidos toda la noche, a pasar frío o calor, a dormir sobre cemento. A estar atrapado entre paredes, se niega a acostumbrarse.

«ALGUIEN TE QUIERE TENER AQUÍ»

La historia de Miguel Ángel Guzmán Michel no es menor. Abogado de profesión y activista social, fue detenido en este municipio de Ciudad Valles el 20 de junio de 2025 por terrorismo, delincuencia organizada y sabotaje en perjuicio de Pemex.
Fue ingresado al Centro Federal de Readaptación Social número 5 de Villa Aldama, Veracruz, un penal de alta seguridad.

 

 

Al principio lo ingresaron a una celda oscura sin sanitario junto a otros cinco. «A todos se nos daba de comer en el suelo, y cuando querían los guardias podían abrir la puerta para ir al baño; muchos hacían adentro sus necesidades. Desde que te detienen te tratan como delincuente, cuando se supone que todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario».

El terror que vivió durante tres meses y un día, no se lo desea a nadie.

«Tenía miedo de que me mataran, me cuidaba de la violencia; los custodios abusan de su poder, hay constantes castigos, comida que ni un perro se comería, hay constantes violaciones a los derechos humanos. Aunque se esté preso los derechos deben conservarse. Hay mucha gente inocente, muchos se quitan la vida, algunos ya están mal de sus facultades mentales, había uno que ya estaba en estado terminal de una enfermedad y no se lo querían entregar a la familia, hay gente con diez y hasta 15 años sin recibir sentencia».

Guzmán Michel dice haber pasado momentos de trauma porque al principio no sabía qué estaba pasando. En la primera audiencia supo que era señalado de haber puesto bombas en ductos de Pemex en Veracruz, Chiapas y Querétaro, que un «testigo protegido» lo había visto a él y otras personas haciéndolo, en el año 2007, además de pertenecer a la dirigencia del movimiento guerrillero Grupo Popular Revolucionario. Era una investigación supuestamente de diez años atrás, y en el expediente aparecían otras personas.

Al mes y medio le informaron que el gobierno federal lo beneficiaría con una amnistía, pero el juez se opuso.

«Entré en depresión, temblaba de coraje, de frustración al saberlo. El abogado me dijo, ‘es un juez de consigna, alguien te quiere tener aquí’. Cuando salí me enteré que el plan es que yo pasara de cinco a siete años preso».

Durante su estancia se dedicó a escribir; en su diario menciona su «amistad» con una araña, con una mosca, hizo un cuento sobre alushes, porque está seguro que esos entes son los que desaparecían cosas a las enfermeras.

Una de las cosas que le impactaba, era ver cómo «el más rudo de la prisión, corpulento», curaba a las aves heridas. Entraban muchas palomas y algunas llevaban enterradas en sus patas gruesos hilos, como si se atoraran en algo.
«Se ponía a atraparlas y como podía las curaba, les quitaba los hilos o alambres que traían y ya las volvía a soltar. Él está por secuestro, y por cierto nadie lo visitaba».

HACER ARTESANÍAS ES MI TERAPIA

La historia de «Jorge» la compartió la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana de San Luis Potosí, que es la encargada de los centros penitenciarios, donde existen distintos talleres y oficios. Hay actividades deportivas y hasta bibliotecas.

Jorge tiene 16 años en prisión cumpliendo una sentencia, y su terapia ha sido la elaboración de artesanías de repujado, actividad que ahora es el sustento de su familia.

«Haciendo esto no se me ha hecho muy pesada la estancia; me ha ayudado a sobrellevarlo y mis hijas, mi familia me dicen que cuando salga ponga un taller. Gracias a Dios nunca nos falta el trabajo siempre tenemos pedidos. Mi mensaje es que le echen muchas ganas, que estudien, se preparen para que no vengan a estas prisiones porque pues es muy difícil la cárcel».

En su informe anual 2025, la Comisión Estatal de Derechos Humanos documentó violaciones a ciudadanos en materia de impartición de justicia y temas afines.

Los asuntos que se tramitaron como expedientes iniciales de queja resultaron 699, de entre las cuales las autoridades con mayor índice de quejas fueron la Fiscalía General del Estado con 104, la coordinación general de la Defensoría Pública del Estado con 70, la Dirección de Prevención y Reinserción Social con 74.

No todas concluyeron en Recomendaciones pero se emitieron 180 medidas precautorias.

Las voces violatorias a derechos humanos señaladas en los expedientes de queja fueron: Debido proceso 71, Integridad personal 41, Legalidad 152, Libertad y seguridad personal 150, Trato digno 61.

Además, cada año han aplicado Recomendaciones a ayuntamientos por las pésimas condiciones de las celdas preventivas. El año pasado fueron para Matlapa, Tancanhuitz, Salinas, Villa de la Paz, Guadalcázar y Villa de Guadalupe, pero se necesita acudir a cualquier celda de las Policías Municipales para constatarlo.

«Se vulneran los Derechos Humanos de las personas privadas de su libertad que ingresan a los separos por abstención u omisión en el deber de custodia, derecho a la legalidad, por omitir fundar y motivar el acto de autoridad, derecho a la integridad personal por la inadecuada certificación de las personas detenidas y derecho al trato digno por no proporcionar una estancia digna a las personas detenidas».

Las celdas preventivas no tienen agua, sanitarios dignos, ventilación, higiene, tienen una plancha de concreto como cama, hay cucarachas, chinches, mosquitos, malos olores, sin luz natural, y las corporaciones de seguridad no cuentan con médico para certificar pronto a los detenidos.

Los centros penitenciarios aparentemente se encuentran en buenas condiciones y no hay alguna Recomendación reciente al respecto. Solo quien está ahí sabe lo que se vive.

«BAJÉ 28 KILOS, REZABA TODOS LOS DÍAS; YO ME PUDE DEFENDER PERO HAY QUIEN SE QUEDA POR AÑOS»

Eligio Villedas Guzmán fue detenido junto a Cristian Daniel, por policías estatales en Aquismón, San Luis Potosí, por un delito fabricado, por el que estuvieron presos un año y dos meses en un penal de máxima seguridad.

La detención se dio el 2 de abril de 2015, justo cuando iniciaron las campañas políticas por la presidencia municipal, diputaciones y gobierno estatal.

Fue una “elección de estado”, por la intromisión a favor del PRI, de las instituciones oficiales, en este caso la Policía Estatal como brazo operador para frenar mediante la intimidación, el abuso de autoridad y la fabricación de ilícitos a los operadores y coordinadores de zonas panistas, según documentaron medios informativos.

Aquismón es uno de los municipios más grandes de la Huasteca Potosina, con alrededor de 50 mil habitantes. Eligio era coordinador de campaña del profesor Héctor Obispo, del Partido Acción Nacional, y ese día visitó una zona de la sierra.

En la comunidad Jagüey Cercado fueron abordados. No le pidieron la licencia o tarjeta de circulación, solo la credencial de elector y les pidieron irse a la cabecera para entregarles ahí los documentos y revisar si no tenía reporte de robo.

En la comunidad La Cuesta, la patrulla los rebasó e iba adelante impidiéndoles rebasar.

«Llevábamos una patrulla enfrente y otra atrás, hasta llegar delante del Sótano de las Golondrinas se paran, se bajan y sin mediar palabra me quitan mi celular, nos esposan, nos suben a una de las unidades. Empezamos a sentir temor cuando nos llevaban a Valles a toda velocidad, pensamos que nos iban a hacer otra cosa, secuestrarnos…”.

Fueron llevados a la Comandancia de Región, y hasta las 03:35 de la mañana los pusieron a disposición del Ministerio Público Federal por el delito de “Portación de Granadas de Fragmentación de Uso Exclusivo del Ejército, Fuerza Aérea Armada de México”, asegurando que les habían encontrado dos granadas en la guantera de la unidad.

Hasta el día siguiente fueron llevados a San Luis capital a la entonces Procuraduría General de Justicia, PGR.

“El sábado 5 de abril en la noche cuando llevan a Perote, Veracruz, en una camioneta tipo urban, esposados, con tres elementos de la PGR escoltándonos”.

Fueron 14 meses internos en el Centro Federal de Readaptación Social número 5 de Villa Aldama, Veracruz.

“Todo el tiempo estuvimos ofreciendo pruebas. Lo bueno que desde el inicio todo lo armaron mal y tuvimos varios testigos, además del video de una cámara de una tienda. Teníamos la opción de aceptar las acusaciones y que nos dieran según la sentencia mínima. En un momento de desesperación estuve a punto de aceptar pero reflexioné y decidimos enfrentar el juicio porque sabíamos que éramos inocentes».

El 10 de junio el Juez Séptimo de Distrito Federal emitió la sentencia: fueron absueltos.

El Ministerio Público Federal apeló la decisión del juez, pero el Tribunal ratificó la resolución a su favor.

Eligio dejó de ver a sus hijos, a su mamá, y el único que pudo visitarlo en dos ocasiones fue su hermano.

 

“Llegué a desesperarme pero siempre confié en que saldríamos, salí gracias a mi familia y al apoyo de amigos, del juzgado séptimo de distrito, del abogado. Logré salir por eso, no tanto porque se aplicara una justicia porque hubo muchas irregularidades en mi proceso. Yo me pude defender, pero hay quien se queda por años».

Recuerda que adelgazó alrededor de 28 kilos y tuvo algunas complicaciones de salud. “Aún recuerdo las salchichas con olor a cloro, o la carne molida con mucho orégano”.

Los tres agentes de Seguridad Pública del Estado involucrados fueron demandados por simulación de pruebas, que fue el delito que se pudo demostrar, pues ante el desconocimiento en su momento de la situación, pudieron haberse probado más ilícitos, señala.

En el 2016 la Comisión Estatal de Derechos Humanos emitió la Recomendación 24/2016 dirigida al titular de la SSPE, General Arturo Gutiérrez García. En ese entonces el Director General de la Policía Estatal fue José Luis Urban Ocampo, y el jefe de Región en la Huasteca era Edgar Quintero Badillo, que después fue director de la Municipal en Aquismón. Como Jefe de Área Ciudad Valles estaba Ermis «N», uno de los involucrados directos en la detención.

La ONU – DH México documentó el caso. En agosto de 2015, personal del organismo en coordinación con la CEDH de San Luis Potosí entrevistó en el Cefereso a Eligio y Cristian para documentar las violaciones a sus derechos, e hizo llegar los estándares internacionales de derechos humanos sobre la libertad personal al Juzgado Séptimo de Distrito.

 

«Cualquiera está expuesto a pasar por algo similar; sigue habiendo corrupción y necesitas defenderte, necesitas dinero para salir de algo así, la justicia no es pareja».

Cada domingo verás niños de tres, cinco, seis años o cargados en brazos cruzando la carretera Valles – Mante junto a sus mamás; todos con su playera roja, como marca el reglamento.
Ellos no entienden por qué papi está en ese lugar, por qué no está en casa para leerles un cuento, por qué no duerme con ellos, por qué tienen que verlo solo un rato.

Los que menos culpa tienen, deben padecer por ese ilícito que su papá cometió, o por la maldad de una autoridad que lo mantiene tras unos barrotes, sin merecerlo.

 

 

 

 

 

 

AFTN Sociale

Ajustar texto
error: Contenido protegido.