Ellas buscan a sus hijos
UNAS BUSCAN ROPA QUÉ PONERSE EL 10 DE MAYO; ELLAS BUSCAN A SUS HIJOS
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Imelda Torres / 8 mayo 2026
Qué contradicción. Mientras algunas se están pintando las uñas, a unos pasos, se pueden ver otras uñas que han rasgado la tierra, que han tocado picos, palas, machetes, que han encontrado huesos o a veces solo cenizas… que han vivido el terror.
Varias mujeres vinieron a celebrar el 10 de Mayo con servicios de belleza auspiciados por el gobierno municipal en un salon de eventos de la avenida Ejército Mexicano. A unos pasos, se realiza una reunión del colectivo Voz y Dignidad por los Nuestros con personal de la Fiscalía General del Estado y Comisión Estatal de Búsqueda.
En un local hay madres sonriendo, embelleciéndose, y no quiere decir que eso sea malo, o que no estén pasando también por alguna situación difícil.
Del otro lado, las mamás buscadoras nuevamente relatan su pesar. Pueden sonreír, sí, pueden bromear, pero su corazón estrujado no les permite sentir felicidad.

«Es estar muerta en vida, es no tener paz, no tener tranquilidad», dice Graciela Pérez Rodríguez, quien señala que este día, muy seguramente su hija Mily estuviera planeando sorprenderla con un pastel elaborado por ella misma.
«Estaría cumpliendo su sueño de ser chef de fin de semana como quería, y de lunes a jueves pediatra y tal vez hasta ya me hubiera dado un nieto», dice sonriendo y a la vez limpiándose las lágrimas.
Graciela Pérez Rodríguez no ve a su hija desde hace casi 14 años. Milynali, tres primos y su tío, con domicilio en Tamuin, San Luis Potosí, fueron desaparecidos el 14 de agosto de 2012 en la carretera federal 85, entre el poblado El Limón y Ciudad Mante.
Milynali Piña Pérez tenía 13 años, José Arturo Domínguez Pérez 20 años, Alexis Domínguez Pérez 16, Aldo de Jesús Pérez Salazar 20, Ignacio Pérez Rodríguez 53. Viajaban en una camioneta GMC Sierra color arena modelo 2008.
«No me gusta ir a esos lugares de terror, pero me tocó esta misión».
Hace unos años Graciela recibió un premio internacional de derechos humanos en Holanda. Ha estado frente a autoridades, gobernadores, presidentes, incluso con delincuentes en prisión, cuestionando, gritándoles preguntando dónde está su hija, pero los silencios la han devastado.
Graciela colabora con otras madres buscadoras, ya es una profesional en la búsqueda de personas… pero no ha podido hallar a su única hija.

María Victoria Bautista, del poblado Tantocoy, del municipio de Huehuetlán, sufre la ausencia de sus tres hijos Mario de 24 años, Uriel de 21 y Asael de 18, quienes desaparecieron el 6 de enero de 2013 junto a sus primos Daniel, Filiberto y Eliseo Hernández Rivera, cuando regresaban a su trabajo de albañiles en Monterrey, después de pasar fiestas decembrinas en su tierra. En el último contacto telefónico dijeron que iban en tramo de Mante a Ciudad Victoria. La camioneta tipo Van blanca en la que se trasladaban nunca fue encontrada, dice.
Ahora no solo llora a sus hijos ausentes; también llora a su esposo que justo ayer cumplió un año de fallecido. «Él venía a las reuniones, ayudaba en las búsquedas, murió esperando verlos de nuevo».

Claudia Verónica Catéter Cisneros tampoco tendrá celebración del Día de las Madres. Antier, 6 de mayo, se cumplió un año de la desaparición de sus hijos Kevin y Marcelino Cruz Catete de 21 y 25 años de edad
Esa madrugada ellos se encontraban en el ejido El Sidral con unos amigos, y ya no se supo de ellos. Las últimas ubicaciones de sus teléfonos fueron en Tamuín y Ciudad Valles.
Óscar Omar Santos Solís de 22 años, junto a otros compañeros meseros, fue sacado a la fuerza el 21 de julio de 2010 del bar La Mariposa. En el lugar dos clientes y uno de sus compañeros murieron asesinados. Actualmente Óscar Omar tendría 38 años.
«Lo buscaré hasta el último día de mi vida», asevera María Engracia.
Mientras en estos momentos otras mamás buscan la ropa que se pondrán este 10 de Mayo, estas mamás están viendo en una pantalla las prendas desgastadas, con tierra y humedad, que podrían ser de sus hijos.
Vianey De la Cruz Montoya, responsable regional de la Unidad Especial para Personas Desaparecidas o Extraviadas de la Fiscalía General del Estado explica que esas prendas fueron halladas en el rancho San Antonio 1, carretera Valles – Mante kilómetro 42 + 300. (Considerada esa zona ya como «campo de exterminio»).

Más de 20 minutos de imágenes. Chamarras, camisas, pantalones, calcetines, shorts, tenis, cinturones, carteras, credenciales; ropa que alguna vez fue usada por alguien que tenía ilusiones, que tenía metas, que anhelaba ser padre, que quería ser ingeniero, doctor.
No hay cifras específicas ni de la Fiscalía ni de los mismos colectivos. Han mencionado más de 300, otros dicen que son muchos más, y que varios otros casos nunca fueron denunciados, pero hay padres de familia, hermanos, hijos, mamás que esperan a sus seres queridos en Tamasopo, Tamuin, El Naranjo, Valles, Tamazunchale y otros municipios de la Huasteca Potosina.

Edith sufre la ausencia de sus únicos dos hijos varones José Arturo Domínguez Pérez, de 20 años, Alexis Domínguez Pérez de 16. Ella es hermana de Graciela.
Su vida normal se convirtió en una pesadilla desde ese martes 14 de agosto de 2012.
«Es tan difícil describir lo que se siente que no estén en casa ni en ningún otro lugar… sobrevivimos solo para buscarlos».
Edith encabeza la asociación, y sigue reclamando la indolencia de las dependencias, de los funcionarios, de quienes suelen llamarlas «buscadoras de huesos».






