Milynali, la ausencia que no deja de doler
Aún recuerdo esa sensación al entrar a la casa de Graciela: se sentía, se percibía el dolor. No hacía mucho que su hija, su única hija, estaba desaparecida.
HOY SE CUMPLEN 13 AÑOS DE LA #TRAGEDIA PARA LA FAMILIA PÉREZ RODRÍGUEZ DE TAMUIN
Milynali Piña Pérez, 13 años
Aldo de Jesús Pérez Salazar, 22
Alexis Domínguez Pérez, 18
Arturo Domínguez Pérez, 22
Ignacio Pérez Rodríguez, 54
El siguiente texto es parte de un reportaje del 2015, que obtuvo un premio estatal de periodismo San Luis Potosí.
MILYNALI, LA AUSENCIA QUE NO DEJA DE DOLER
DOMINGO MAYO 03, 2015
Imelda Torres/reportera
… Acompañamos a Graciela a una cita con el Procurador de Justicia del Estado de Tamaulipas, Ismael Quintanilla Acosta en su oficina de Ciudad Víctoria.
Es 13 de agosto de 2014 y apenas amanece pero ya abordamos el autobús que nos lleva a otra tierra; Ciudad Victoria, Tamaulipas, donde Graciela ha hecho un peregrinar en busca de respuestas, de resultados, de su familia.
“Era un martes… mi hermano se había ido el fin de semana, el viernes diez a comprar unas cosas a Houston y se los quiso llevar porque estaban de vacaciones. A las dos de la tarde mi hija me mandó un mensaje diciendo que acababan de cruzar la frontera de regreso. Todos nos juntamos en la casa de mis papás para esperarlos”.
Milynali ya estaba en secundaria, Alexis en preparatoria y Aldo y Arturo estaban en la universidad en Tampico. Apenas en julio, Ignacio había sido el candidato a la alcaldía por los partidos PRD y PT.
Venían a bordo de una camioneta GMC Sierram Denali, color arena, modelo 2008.
“Eran las ocho y media que calculábamos llegarían y nos empezamos a angustiar porque la última llamada fue a mi hermana de su hijo Aldo, le dijo que ya estaban cerca de Mante y les marcábamos al celular pero entraba al buzón. No sabíamos qué hacer, hablamos a hospitales, a la Cruz Roja, a la Policía de caminos y al otro día mi hermana y mi sobrino se fueron a Mante pero les dijeron que nos esperáramos, que no recibiéramos a nadie y estuviéramos atentos porque a lo mejor nos llamaban para pedirnos rescate”.
Escuchar eso fue un shock para Graciela, y más cuando empezó a documentarse y ver que esa zona seguía siendo muy riesgosa.
EN BUSCA DE RESPUESTAS
Graciela ha estado más tiempo en Tamaulipas que en su propia casa.
Mañana (14 de agosto del 2014) se cumplen dos años de los hechos y hoy tiene cita con el Procurador de Justicia de Tamaulipas. Apenas pasaron unos minutos y nos dejaron entrar. El plan era presentarme como su prima para que me dejaran entrar con ella y esto no fue cuestionado.
Más de 70 minutos de preguntas, respuestas, traspaso de información; me sorprendió darme cuenta que está tan inmiscuida en el tema de inseguridad y que ubicaba lugares de enfrentamientos, detenciones, presuntos delincuentes absueltos, liberados o prófugos.
Se acabó el encuentro y horas después ya estamos con familiares de otros desaparecidos. Organizó una reunión con Juan López Villanueva, visitador de la Comisión Nacional de Derechos Humanos al que contactó Graciela. Las familias vienen de Tampico, González, Ciudad Victoria y buscan a sus hijos, hermanos, sobrinos, la mayoría muy jóvenes, hombres y mujeres, estudiantes universitarios. Uno es hijo de un mando militar retirado, hay dos hermanas. Apenas son seis casos pero hacen un total de 18 desaparecidos. Me llama la atención que muchos son recientes, apenas tres o cuatro meses antes y a ellos se les nota el dolor, la angustia y el miedo. Les daba temor llegar a la capital del estado y coinciden en que hay peligro en cualquier carretera.
¿Qué vas a hacer mañana que se cumplen dos años de la desaparición de Milynali?
«Primero lo que no quiero hacer es estar en mi casa, ahí me siento inútil, que no voy a estar haciendo nada por buscar a mi familia. De aquí me voy otra vez a Mante a seguir como hace dos años volanteando la foto donde me dejen, quiero ir a Xico (Xicoténcatl) y seguir presionando a las autoridades federales, locales de ahí para que me hagan favor que sigan buscando a mi familia … la esperanza sigue y mientras no los encuentren, para mí están vivos».
¿A qué le tienes miedo?
«Yo siempre he dicho que no tengo miedo pero sí, tienes razón, es el miedo a no encontrarlos; mientras tenga vida los voy a seguir buscando pero ese es el temor que me da de no encontrarlos».
Graciela dice que no cree en la iglesia, en el esoterismo y otras cosas a las que por la desesperación otras mamás que están en su situación han recurrido con tal de que les den pistas del paradero de sus hijos.
“No creo en la iglesia ni en los padres, he tenido muy malas experiencias, sí creo en Dios firmemente, mi hija cree plenamente en su Virgen de Guadalupe y el Santo Niño de Atocha, eso es lo que nos mantiene unidas, sé que en alma y espíritu estamos unidas y eso hace que ella resista para que yo pueda seguir adelante, así me lleve la vida”.
¿Crees estar preparada para algún día recibir una mala noticia o nunca se está preparado para eso?
Lo he pensado porque han sido varias ocasiones en las que me dan señales de que está viva. Ayer la Ministerio Público que lleva mi caso me mandó una foto donde en una casa abandonada había el dibujo con gis de una Virgen de Guadalupe con la palabra mami…mi niña es devota de ella y en su cuarto hace dos años decoró su pared con dibujos a gis, porque le gustaba mucho dibujar. Siento que está viva, siento que hay señales, sí creo en las señales y eso me hace que me mueva más, que siga».
Recuerda entonces la primera vez que tuvo una pista: dos meses después de agosto del 2012 se entrevistó con un detenido que le dijo que pertenecía a un grupo delincuencial y que entre varios compañeros, entre ellos una mujer, interceptaron a Ignacio y los muchachos y se los llevaron. A él le entregaron a Mily.
Después fue con una joven de 23 años detenida, “muy sanguinaria” que cuando supo de qué caso se trataba se negó rotundamente a decirle algo.
“Son de los cinco desaparecidos, no voy a decir nada, me contestó, a pesar de que le rogué llorando que me dijera de mi hija. Pero los dos coincidieron en que ella estaba viva”.
ME ACOSTABA EN SU CAMA PARA OLER SU AROMA
Era la primera vez que tenía habitación propia, pues antes rentaban.
Tamuín, colonia Juárez, es la casa de Graciela Pérez Rodríguez.
Varias fotos de Mily en las paredes de la sala dan la bienvenida en la sala.
Se transpira el dolor, la angustia de una madre que no vive en paz desde que dejó de ver a su hija.
En una pequeña habitación de la casa se concentran los recuerdos.
Un ropero, una maleta azul, una televisión, una cama, sus muñecos de peluche favoritos y dos paredes que hacen más triste la escena: muchos dibujos, frases, fotografías.
“Apenas unos días antes acabábamos de pintar esta pared de negro porque iba ser su pizarrón; le gustaba mucho dibujar y tener mensajes y ahí están nuestras manos, la mitad son de ella y la otra mía. Desde chiquitita siempre me dibujaba a la virgen de Guadalupe, era muy, muy creativa, sabía bordar, le gustan mucho los osos y le gusta mucho el color morado”.
En casa debe tener siempre una veladora encendida, para alumbrar el camino de regreso de Mily.
Después de dos años y cuatro meses Graciela pudo mover cosas, lavar ropa y sábanas de lo que fue la primera recámara de la princesa de la casa.
“Este cuarto no quería tocarlo porque quería olerla, aquí me quedaba dormida para olerla y apenas hasta el año pasado pude lavar su ropa, guardarla para que no se le eche a perder por el polvo y el tiempo pero trato de mantenerla como ella la tenía… era muy difícil y sigue siendo”, expresó entre lágrimas que no cesaban.
Desde que despierta hasta que se acuesta no hay un minuto, ni un segundo tranquilo.
“No hay un día que no piense en ella, hace poco me preguntaba si podré lograr algún día disfrutar algo, se me hace muy difícil, sin ella no hay nada, no hay vida. Creo que lo único que me sostiene es ella… la tengo que encontrar, el hecho de no tenerla me hace fuerte. No sé cómo me detengo, no sé cómo me sostengo”.
¿Has tenido una señal reciente que te diga que está viva?
«Solo la he soñado cinco veces y la última vez oía que me decía mamá, mamá no vas a venir por mí, ya estoy aquí, no vas a venir por mí… y yo me levantaba corriendo y me iba a buscarla».
Milynali cumplirá 16 años el próximo 27 de julio. Además de dibujar a gis, le gustaba pintar en acuarela, bordar, nadar, hacer llaveros, hacer diademas y vender lo que pudiera. Fue excelente en Matemáticas, fue primer lugar en su clase, fue jefa de grupo.
“Le encantaban los juegos de mesa y nunca se aburría, siempre estaba haciendo algo. De chiquita jugábamos siempre a que ella tenía un restaurante y jugábamos a las comiditas, yo era la clienta. Quería tener dos carreras, pediatra de lunes a jueves y chef de viernes a domingo porque quería tener un restaurante, le gustaba mucho cocinar. El último recuerdo que tengo de ella fue cuando pintamos; días antes nos pusimos a pintar su cuarto, me sorprendió con esos mensajes como una semana antes de que se fuera”.
https://libreportaldenoticias.com/2025/08/14/a-trece-annos-de-la-tragedia-para-una-familia-de-tamuin/
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Milynali Red Asociacion Civil
Voz Y Dignidad Por Los Nuestros Slp
Desaparecidos en Tamaulipas Colectivo Amor





